
Se va cayendo el mar por las rendijas,
se escurre a goterones lo que fue y lo que quiso
convertirse en palpable
pero que, como el pájaro aquel
que alimentaba mi madre en una jaula,
se alejó en un descuido.
Mientras la noche se aquilata,
un sol y sombra ambiguo toma cuerpo
y se añade al currículo
una vez y otra vez , de oficio,
se resuelve el enigma
y el mar sólo se oculta
tras cristales de sal
amontonados.
Luisa Arellano
Como Chaconi está atareadísimo haciendo preciosas fotografías y no viene a contarnos nada, me tomo la libertad de, tomando como base una de esas maravillas suyas, dejar aquí un poema mío para que foto y poema se hagan compañía. :)